Esta variedad sería apta para ser cultivada en estaciones espaciales

Colombia. – Produce frutos en tan solo dos meses después de sembrada, tiene una excelente proporción fruto/follaje y mide en promedio 4 cm de alto por 8 de ancho, lo que la haría apta para ser cultivada en estaciones espaciales.

El material se obtuvo a partir de un cultivar de tomate cherry, modificando uno de los genes de una familia que se venía estudiando desde hace 10 años, explica la doctora Martha Lucía Orozco, ingeniera agrónoma de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira y Ph. D. en Fisiología de Plantas de la Universidad de Washington.

La investigadora, con su equipo de trabajo, adelantó el proceso de ingeniería genética para desarrollar esta planta en el Centro de Investigación en Ingeniería Genética de la Universidad de California.

La doctora Orozco corroboró que se trata de la planta de tomate más pequeña del mundo, más que la variedad Micro-Tom reportada en la literatura científica y con la que se hizo la prueba de control, pero la planta desarrollada por ella resultó ser todavía más chica, detalló.

Gracias a este hallazgo, a principios de este año el equipo de la investigadora fue uno de los dos elegidos por la NASA como destinatarios de financiación en la categoría de “plantas”, por la posibilidad de cultivar tomate en áreas más reducidas dentro de las estaciones espaciales.

La planta de tomate despertó interés en la agencia estadounidense porque el multiplicarla podría aportar a la calidad de vida de los astronautas en el espacio, pues además de ser una fuente de alimento, como ser vivo que requiere de cuidado y atención sería un aporte a la estabilidad emocional de los astronautas, comentó la experta.

Esta variedad “florece y produce raíces como cualquier otra, pero en tamaño muy reducido. Además se destaca por producir más semillas que el tomate cherry”, destaca.

En investigaciones previas en torno al cultivo de tomate en la Universidad Estatal de Washington, la doctora Orozco contribuyó a identificar por primera vez en la historia un polipéptido hormonal que se mueve de una célula a otra para activar sistémicamente las respuestas de defensa de plantas ante las plagas o el estrés.

Con ese hallazgo, y a través de procesos de ingenieria genética, se pudo mejorar en un 80 % la resistencia del tomate a la plaga Spodoptera spp. –una de las que más afecta el cultivo en el mundo– en condiciones de invernadero.

“El mejoramiento de las especies por medio de técnicas modernas biotecnológicas como la edición genética se debe adelantar en cada país”, precisa la investigadora.

En Colombia, afirma, se cuenta con recursos humanos para profundizar la investigación en mejoramiento genético y se ha avanzado en el fortalecimiento de programas de posgrado orientados a responder a las necesidades del país.

Con información de mundoagropecuario.net

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