La falta de indicadores ambientales y de un mecanismo de evaluación para determinar los beneficios e impacto de esta política pública, así como su relación con la deforestación, son las principales debilidades de Sembrando Vida que advierten especialistas.

Por Astrid Rivera*

La actual política federal para el campo prioriza a los pequeños productores, con lo que los apoyos a la tecnificación de riego, impulso de tecnología en el campo, el aseguramiento de los cultivos, desaparecieron. El presupuesto para el campo cada año disminuye más, mientras que el de uno de los programas estrella del Gobierno federal aumenta.

Puesto en marcha como una solución no sólo para la autosuficiencia de los pequeños productores, sino también para combatir la deforestación, Sembrando Vida es uno de los programas insignia del actual Gobierno; incluso, será trasladado a Centroamérica para revertir la migración. Sin embargo, a cuatro años de su funcionamiento persisten las debilidades en su operación.

La falta de indicadores ambientales y de un mecanismo de evaluación para determinar los beneficios e impacto de esta política pública, así como su relación con la deforestación, son las principales debilidades de Sembrando Vida que advierten especialistas.

Desde 2019 este programa ha recibido 109 mil 337 millones de pesos. Para 2022, cuenta con un presupuesto de 29 mil 903 millones de pesos. Con corte al 18 de abril de este año, este programa reportaba mil 107 millones 425 mil 479 hectáreas sembradas; 420 mil 256 beneficiarios y presencia en 20 estados del país.

Los beneficiarios de este programa deben contar con 2.5 hectáreas para trabajar un proyecto agroforestal; reciben 5 mil pesos mensuales y apoyos en especie (plantas, insumos, herramientas) para la plantación de árboles frutales y maderables, producción agroforestal y acompañamiento técnico para la implementación de sistemas agroforestales.

Desempeño “escaso” e irregularidades

Al evaluar los programas sociales, el Índice de Desempeño de los Programas Públicos Federales (INDEP) realizado por la organización Gestión Social y Cooperación (Gesoc), determinó que Sembrando Vida es uno de los programas que obtuvo un “nivel de desempeño escaso”, ya que presenta condiciones de bajo nivel de cobertura de su población “potencialmente beneficiaria”, así como “valores bajos de calidad en su diseño y/o avances mediocres en su cumplimiento de metas”.

“En este tipo de programas no se justifica ningún incremento presupuestal y se recomienda una revisión integral para mejorar su capacidad de gestión antes de pensar en incrementar su cobertura”, destaca Gesoc.

Además de esas limitaciones, este programa también ha presentado anomalías al ejercer los recursos que se le asignan. La Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó irregularidades por 901 millones de pesos en el Programa Sembrando Vida.

De acuerdo con la tercera entrega de la revisión de la Cuenta Pública 2020, que corresponde al segundo año del gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador, el programa no entregó documentación que comprobara el monto de los recursos ejercidos, además hizo “entregas en efectivo” y otorgó apoyos a personas de edad que no corresponden a productores agrarios activos.

La ASF encontró apoyos otorgados bajo la modalidad de “entrega directa en efectivo” a 18,538 personas por un total de 243.8 millones de pesos sin presentar documentos que comprobaran que el dinero se entregó a los beneficiarios del programa. Bajo ese mismo esquema, también detectó que se entregaron a 19,743 personas por un total de 565.5 millones de pesos sin comprobarse que se aplicaron los recursos para los fines del programa.

Lee el artículo completo en la edición 33 de Agro Orgánico: https://www.agroorganico.info/wp-content/uploads/2022/06/33_Agro_Organico.pdf

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