Además de ser un momento para adoptar prácticas de la agricultura regenerativa, el incremento en el precio de los fertilizantes convencionales plantea una oportunidad para reducir la dependencia de éstos e incrementar el uso de biofertilizantes y bioestimulantes.

Por Ana Isabel Rodríguez*

En 2022, a las consecuencias negativas de la pandemia de COVID-19, se han sumado presiones inflacionarias mundiales, incremento en el precio de los alimentos, así como insumos agrícolas más caros, debido principalmente a la invasión de Rusia a Ucrania, ya que ambos países son el primer exportador mundial de urea y el segundo de potasio.

Según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el costo de los fertilizantes convencionales se ha encarecido hasta en 97 por ciento.

El incremento en el precio de los fertilizantes químicos presiona los costos de productores del campo y encarece los bienes agropecuarios. Sin embargo, esta coyuntura plantea una oportunidad para reducir la dependencia de los fertilizantes sintéticos, señala Sergio Dabdoub, director general de Novedades Agrícolas DASA.

Por esta razón, Novedades Agrícolas DASA ha desarrollado soluciones elaboradas con insumos naturales, que detengan la degradación de los suelos. Estos productos –que cuentan con distintivos orgánicos, por parte de OMRI y Bioagricert– han demostrado su eficiencia e inocuidad en prácticamente cualquier tipo de cultivos, aunque se comercializan principalmente entre productores de hortalizas orgánicas para exportación.

Sin embargo, DASA busca expandir el alcance de estas soluciones en cultivos extensivos, tales como trigo, maíz o caña de azúcar. Para lograrlo, crearon Bida®, un bioestimulante granulado orgánico de liberación controlada. Este producto es un granulado orgánico que contiene nutrición macro, micro, calcio, materia orgánica, sustancias húmicas y microorganismos benéficos.

La oferta de valor de Bida® es que puede mezclarse con otros fertilizantes granulados para acomplejarlos y así incrementar la eficiencia de los fertilizantes convencionales desde un 20% hasta un 90%, a través de los años.

“Queremos llegar a todos los suelos de México, a todos los campos agrícolas, porque partimos de que el camino es la agricultura regenerativa bajo el principio que apunta la frase de William Albrecht: suelos sanos, plantas sanas, frutos sanos, animales sanos y humanos sanos. Y una forma de hacerlo es buscar combinaciones eficientes entre insumos orgánicos y convencionales, porque hoy no tenemos recursos infinitos para cubrir eficientemente las demandas nutrimentales de los cultivos”.

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*Directora editorial de Agro Orgánico

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