Desperdicios de comida son convertidos en energía y fertilizantes


En el estadio de los Indians de Cleveland una empresa procesa los desperdicios de alimento que se generan y los convierte en energía y fertilizantes.

Desperdicios de comida son convertidos en energía y fertilizantes
Desperdicios de comida son convertidos en energía y fertilizantes

Cleveland, EEUU. – Mucho antes del inicio de un partido de los Indians de Cleveland en el Progressive Field, mientras los jugadores calentaban en el campo color verde esmeralda, la actividad era la habitual en la cochera detrás del jardín izquierdo par C.L. Gholston, un lavador de platos.

Había trasladado los contenedores grises llenos de sobras de la cocina – cáscaras de piña y melón, peladuras de zanahoria y extremos de jitomates – que eran parte de la mezcla que depositó en un aparato al que él llama la máquina de energía.

Construida por InSinkErator, el fabricante de eliminadores de basura, la máquina muele todo tipo de desechos de comida, incluida piel, grasa, carne y hueso, para producir una mezcla líquida que posteriormente es transformada en energía y fertilizante en una planta operada por la compañía de energía renovable Quasar.

A medida que los gobiernos y la industria buscan reducir las emisiones de metano – un gas que atrapa el calor que es más poderoso que el bióxido de carbono – limitando la cantidad de desechos orgánicos en los vertederos de basura, los grandes procesadores de alimentos están buscando nuevas formas de deshacerse de sus sobras.

Los desechos de alimentos, estimados en unos 34 millones de toneladas al año, según las cifras más recientes de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por su sigla en inglés), son el mayor componente de los rellenos sanitarios, que son responsables de aproximadamente 18 por ciento de las emisiones de metano de la nación.

Aquí en Cleveland, los Indians empezaron a usar el proceso el año pasado, siguiendo el ejemplo de los Browns, que comenzaron en 2013, y un casino se les unió recientemente en el esfuerzo. El sistema de InSinkErator, llamado Grind2Energu, está consiguiendo clientes en otras partes también, incluidas algunas tiendas de Whole Foods en Boston.

“Somos una nación de desperdicios”, dijo Steven M. Smith, director financiero de Quasar. La compañía, dijo, convierte “material que está siendo llevado a vertederos o incinerado – lo que no es bueno para la economía – y extraemos la energía y concentramos los nutrientes, y tenemos agua al final”.

Tanto InSinkErator como Quasar ven potencial en su sistema, que usa bacterias que se dan naturalmente para acelerar el proceso de descomposición. Menos de 5 por ciento de los desechos alimentarios estadounidenses se recuperan y reciclan, pero puede ser una potente fuente de energía para electricidad, calefacción y combustible de transporte.

Conforme cambian las políticas gubernamentales para alentar la extracción de la energía de la basura orgánica, Estados Unidos está empezando a ponerse al corriente. El Distrito Municipal de Servicios Públicos del Este de la Bahía en California, por ejemplo, ha estado canalizando los desechos de alimentos de los restaurantes y otros grandes productores a un procesador durante años como parte de un programa piloto federal, y algunas ciudades han experimentado con acciones similares. Harvest Power, una empresa inicipiente respaldada por Waste Management y Kleiner Perkins y basada en Waltham, Massachusetts, ha estado operando una instalación en Orlando, Florida, desde 2013 que convierte los desechos de Disney World en combustible y fertilizante.

En teoría, agregar alimentos a los digestores que procesan estiércol o aguas negras tiene ventajas, dijo Chad Kruger, director del Centro para Agricultura Sustentable y Recursos Naturales de la Universidad Estatal de Washington, destacando entre ellas que incrementa la producción de metano. Pero sin una infraestructura existente para manejar, transportar y procesar el material, construir ese tipo de sistema de energía ha sido demasiado difícil y costoso para que se extienda ampliamente.

Con información de El Financiero

 

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