Destaca el Inifap la aportación de las mujeres a la investigación agropecuaria y forestal

Redacción Agro Orgánico

México. – Hoy el 20 por ciento de los 900 investigadores del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap) son mujeres, cuyas aportaciones van desde estudios y soluciones en enfermedades virales, bacterianas y parasitarias en animales, o plantas; hasta el desarrollo de variedades de granos básicos con alto nivel nutrimental, o estudios de especies forestales y cuencas para alcanzar un manejo sustentable.

En un comunicado,el Inifap destacó el alto impacto social de las investigadoras al evitar pérdidas económicas a los productores y al país mediante avances científicos para el agro mexicano. Sin embargo, aún falta que las mujeres accedan a puestos de mayor jerarquía en las instituciones; por ejemplo, nunca ha habido una directora del Inifap o una secretaria de Agricultura, coinciden investigadoras del organismo.

Especialistas destacadas del Inifap

La doctora Rosa Estela Quiroz Castañeda, investigadora del Centro Nacional de Investigación Disciplinaria en Salud Animal e Inocuidad (CENID-SAI) del Inifap, detecta e identifica patógenos en ganado bovino que son transmitidos por garrapatas, cuyo daño se traduce en pérdidas económicas. Esta problemática la ha abordado desde una perspectiva molecular y genómica lo que ha permitido identificar genes de interés que podrían ser potenciales candidatos vacunales contra ciertas enfermedades en ganado.

La doctora Carmen Jacinto-Hernández es investigadora del Laboratorio de Calidad de Frijol en el Campo Experimental Valle de México (CEVAMEX), miembro del Sistema Nacional de Investigadores y es la primera mujer que ha ocupado la Dirección de la Unidad de Apoyo Técnico en el Inifap. Ha contribuido con el estudio de la calidad comercial y nutrimental del frijol.

En 1990 propuso la formación del laboratorio de calidad de frijol en el organismo y ha participado en el desarrollo de variedades cuyo contenido de proteína supera el 23%. Todas estas, registradas en el Catálogo Nacional de Variedades Vegetales(CNVV) y cuentan con el título de Obtentor otorgado por la Unión de Protección de Obtenciones Vegetales (UPOV), con Sede en Ginebra, Suiza.

Durante los últimos 27 años, Matilde Cortazar Ríos, ha contribuido, desde el Campo Experimental Chetumal del Inifap, al combate de la enfermedad mortal conocida como amarillamiento letal del cocotero en la Península de Yucatán y Golfo de México, que mató a siete de cada 10 palmeras y afectó la economía de los agricultores en los setenta.

Participó en la formación de cinco híbridos de cocotero que resisten dicha enfermedad, tienen alta productividad y precocidad, con lo cual se reactivó en el año 2000 la economía de comunidades copreras. Trabaja en la conservación de germoplasma de cocotero de alto valor genético, tanto nacional como internacional y desarrolla tecnologías de aprovechamiento integral del cocotero en Vietnam, Brasil y México.

La ingeniera en agronomía, Rocío Toledo Aguilar, investigadora del Campo Experimental Iguala del Inifap, trabaja en el programa de Recursos Genéticos Forestales, Agrícolas, Pecuarios y Microbianos, donde se ha enfocado a la conservación y caracterización de germoplasma nativo de México, algodón, calabaza y chiles anchos a nivel morfológico, bioquímico y molecular. En el cultivo de jamaica de Guerrero ha realizado mejoramiento genético y participa en proyectos de agricultura de conservación para manejo sustentable de maíz, soya y cacahuate.

La doctora Marisela Leal Hernández, investigadora del CENID-SAI del Inifap, trabaja desde hace trece años con abejas y una de sus contribuciones ha sido establecer técnicas moleculares para el diagnóstico rápido y preciso de diversas enfermedades virales, bacterianas y parasitarias. Esto con la finalidad de poder dar un diagnóstico definitivo en colonias de abejas sospechosas o aparentemente sanas, incluso cuando los microorganismos se encuentran en niveles muy bajos.

La maestra en ciencias Itzel Castro Mendoza, especialista del Campo Experimental Centro de Chiapas (CECECH), ha incursionado en el estudio del agua o hidrociencia, en específico en el manejo integral de cuencas, donde se busca generar relaciones «sanas» entre el medio ambiente y la población. “Requerimos revivir la planificación multidisciplinaria para lograr avances significativos en el mediano y largo plazo ante la creciente crisis ambiental”, anota.

La doctora María Genoveva Álvarez Ojeda del Centro de Investigación Región Noreste, tiene múltiples reconocimientos, nacionales e internacionales, por sus contribuciones científicas y académicas en ovinos y caprinos. Por ejemplo, desarrolló un antígeno para el diagnóstico del virus de artritis encefalitis caprina (VAEC),mediante ELISAi y ejecutó el proyecto internacional de tuberculosis de referencia, otorgado por el USDA. Diseñó el sistema diagnóstico del VAEC y de una enfermedad que provoca abortos (Chlamydophila abortus) en ovinos y caprinos, que están distribuidas en todo el país y causa pérdidas a este sector.

Con una trayectoria de 34 años, la maestra en ciencias Edith Villavicencio Gutiérrez, adscrita al Campo Experimental de Saltillo del Centro de Investigación Regional del Noreste, trabaja en el programa de Manejo forestal sustentable y servicios ambientales y también en el de plantas ornamentales.

Ha contribuido al desarrollo de tecnologías para el aprovechamiento de plantas aromáticas (orégano, menta y laurel), y para la conservación ex situ de cactáceas ornamentales del desierto chihuahuense. Es responsable del Laboratorio de Cultivo de Tejidos Vegetales, del Banco de Germoplasma de Cactáceas del CESAL y de la Red Cactáceas del SNICS y contribuye a la descripción varietal de especies nativas.

La doctora Dora Ma. Sangerman Jarquín es la editora en jefa de la Revista Mexicana de Ciencias Agrícolas (Remexca), publicación que nació hace 65 años y hoy tiene reconocimiento nacional e internacional por su notable trayectoria en publicar lo más relevante de la investigación científica del área agrícola y afines. Para esta investigadora es un reto trabajar en esta revista bilingüe, que cada 45 días publica un volumen y tiene indizaciones nacionales e internacionales y, además, es de acceso abierto a través del software Open Journal System.

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