A través del documental “Besa el suelo”, explican por qué el método de siembra directa es clave para capturar carbono y combatir al cambio climático.

Argentina. – A través del documental “Besa el suelo”, estrenado recientemente en Netflix, explican que el método de siembra directa es clave para capturar carbono y combatir al cambio climático. Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Argentina es líder en este método ya que posee un 94 y un 92 por ciento del área nacional cubierta de soya y maíz, respectivamente, sembradas con esa tecnología conservacionista.

Dirigido por el estadounidense Josh Tickell, el filme hace referencia al efecto dañino de la labranza convencional (el sistema empleado mayoritariamente en Estados Unidos) al destruir materia orgánica y promover la liberación de carbono en los momentos en los que el suelo permanece desnudo.

De acuerdo con el sitio web “Valor Soja”, la producción norteamericana señala aspectos importantes sobre el proyecto elaborado por el Ministerio de Agricultura y Alimentación de Francia, denominado “iniciativa 4‰”, que propone recuperar la materia orgánica del suelo a razón de una tasa anual del 0,004% anual a nivel mundial para revertir el cambio climático.

Además postula en línea con el sistema de gestión holística de pastizales creado por el africano Allan Savory, que los animales son esenciales para generar una acumulación progresiva de carbono en el sistema de manera sostenible.

El documental que está relatado por el actor estadounidense Woody Harrelson, no hace referencia alguna a cómo se trabaja en Sudamérica. Aunque vale recordar que además de producir bajo el sistema de siembra directa, Argentina también es líder en la fabricación sembradoras, con un total de treinta y nueve empresas dedicadas a producir maquinaria, según un reciente relevamiento realizado por el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) de la Fundación Mediterránea.

El hecho de que tal información esté ausente en un documental con proyección global implica que, si bien en la Argentina existe pleno conocimiento de la implementación y uso de tecnologías conservacionistas, ese hecho es mayormente ignorado en las principales naciones del mundo.

Con información de: El Diario de la República

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