El croata Stipe Rezic ha desarrollado un innovador proceso industrial para extraer las propiedades que ayudaron a «salvar la vida» de su padre

España. – Relata una leyenda, quizás no muy bien documentada, que hace un millar de años, un pastor de Etiopía observó asombrado cómo sus cabras ‘bailaban’ y hacían tonterías, excitadas y enfebrecidas tras comerse las brillantes bayas rojas de unos determinados arbustos.

El pastor recogió algunas bayas, las probó y luego las llevó a un monasterio, para ver si los monjes podían decirle qué eran. «Es cosa del demonio», proclamó sin titubear un clérigo, arrojando en el acto los frutos al fuego. Pero, cuando los religiosos esnifaron el delicioso aroma que brotaba entre el humo del hogar, no pudieron resistirse a probar una infusión hecha con las bayas tostadas. Así, por accidente, se inventó el hábito de tomar café.

El croata Stipe Rezic asegura que nunca había escuchado esta historia y le da la risa ante la idea de haber escrito una secuela de la primera leyenda, inventando de manera también accidental lo que denomina «café vegano orgánico», que incluye diferentes variantes de hongos «con beneficios adicionales para la salud».

Es el fundador y CEO de Mushroom Cups, e inventor de la nueva fórmula cafetera que facilita»desde aumentar la ingesta de vitamina D y vitamina B, hasta incrementar la producción de energía y serotonina».

Rezic relata cómo y por qué llegó a la idea de combinar diversos compuestos de hongos con «café orgánico» de origen peruano. Y cómo es su innovador proceso de elaboración, para el que ha necesitado crear una tecnología propia de tratamiento, para la extracción de las sustancias que le interesan de los hongos.

«Tuvimos que inventar ambas cosas, la maquinaria y la forma de operarla, para obtener la calidad del extracto deseada. Hacerlo a altas temperaturas es fácil, pero eso destruye vitaminas y minerales sensibles al calor. Queríamos obtener los mejores polisacáridos. Encontramos la forma de hacerlo a temperaturas más bajas y eso es lo que nos ha facilitado ayudas de la Unión Europea para desarrollar nuevos productos», explica.

«Nos ha costado más de dos años optimizar el proceso y todavía seguimos ajustando pequeños detalles de vez en cuando», añade. «Durante el tratamiento eliminamos la pared celular del hongo para liberar sus componentes bioactivos en el fluido de extracción. En el siguiente paso, quitamos el agua y el alcohol de la mezcla y, finalmente, utilizamos una secadora para obtener el extracto. No voy a dar más detalles…». Dice que no está «autorizado» a» revelar nada más».

Todo este proceso industrial, que está produciendo un café soluble instantáneo que podríamos considerar de lujo («es caro», admite Rezic; se vende en su web, en selectas boutiques de café de Europa y Estados Unidos y a través de Amazon), es consecuencia de una búsqueda que en origen no tenía que ver con el café.

«Iniciamos un proceso de investigación científica sobre nuestros productos propiamente, hay mucha investigación sobre los hongos, y desarrollamos pruebas en el laboratorio y con seres humanos, sobre los que hemos hecho publicaciones».

«Nuestros componentes activos tienen algunos efectos beneficiosos para la salud», asevera Rezic. «Por ejemplo, el [hongo] chaga, que es uno de los que utilizamos, tiene un 50% de glucano [un polisacárido derivado de la glucosa],que a menudo es prescrito para alergias y desequilibrios orgánicos, con mucho éxito».

Nos vamos acercando al punto del hallazgo casual: «Mi padre era una de esas personas que podían beneficiarse de tratamientos con mezclas de hongos», señala,citando que entre sus actuales clientes hay muchos que padecen el síndrome de Crohn, una inflamación crónica intestinal. «Ellos normalmente no pueden tomar café, pero sí nuestra infusión de café con hongos, que no tiene los efectos secundarios de la cafeína».

Y así, llegamos a lo de su padre: «Los hongos le salvaron la vida. Padecía alergias graves combinadas con problemas cardiacos. Había probado de todo, pero estaba al borde de la muerte. Los extractos de hongos eliminaron todos los síntomas en aproximadamente 30 días. De eso hace siete años y ahora está increíblemente bien. Como si nunca hubiera estado enfermo».

¿Por qué con café…? «Para hacérselo tomar a mi padre. Le di un frasco con el extracto, pero se le olvidaba. Días después el frasco seguía sin abrir», relata.

«Él es un gran bebedor de café. Se que en España es diferente, pero aquí es algo cultural, muchísima gente toma café turco y mi padre suele tomarse un par de ellos al día, desde hace unos 20 años. Así que impulsivamente se lo puse ahí, mezclado. Nunca se le olvida tomar su café. Luego, investigando, descubrimos que era algo nuevo mezclar hongos con café, así que consideramos que había un mercado».

Con información de: El Español

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