Miguel Ángel Domínguez, estudiante de la UAM Lerma, encabeza proyecto en la granja “La Magdalena” en el municipio de Temoaya.

Temoaya, Estado de México. – Con el objetivo de disminuir la contaminación ambiental por basura orgánica, la granja “La Magdalena” ubicada en Temoaya, Estado de México, la transforma en abono para cultivos y jardines.

El proyecto es encabezado por Miguel Ángel Domínguez, estudiante de la licenciatura en Biología Ambiental de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Lerma, que lo llevó a ganar el Premio Estatal de la Juventud 2020 en la modalidad Jóvenes del Campo.

Al momento ya han logrado colocar algunos productos orgánicos elaborados a base de basura (además del abono gas para cocinar), por eso el estudiante universitario consideró que seguirán concentrados en fortalecer la producción, que a su vez ayuda a reducir la contaminación.

“Hemos pasado por un proceso un poco largo, empezamos teniendo puercos, después borregos, conejos, así como diferentes granjas de producción con animales, donde identificamos una buena oportunidad, observamos que todas las personas que tienen animales no aprovechan los desperdicios como las heces”, refirió.

Pero ahora han logrado diversificar sus productos, los cuales han llevado un largo proceso donde se han cometido errores que al final ayudaron a perfeccionar su trabajo.

En la granja “La Magdalena” trabajan un total de 14 personas, así como jóvenes que se acercan para realizar su servicio social, ellos se encargan de recolectar la basura de los ranchos cercanos y la que generan las amas de casa.

El estudiante de la UAM precisó que hay varias formas para trabajar los desperdicios; una es a través de la lombriz (lombricultura), se le da los desperdicios y al pasar por su tracto digestivo se enriquece con nutrientes y microorganismos, lo que secreta la lombriz es un abono muy rico para los vegetales.

“La otra manera es mediante composta, ahí modificamos la humedad, temperatura para matar primero a los patógenos y después enriquecerla, finalmente la otra forma de aprovechar los residuos es mediante un digestor, es decir metemos como en una casa de campaña todos los desperdicios, ahí unas bacterias se encargan de degradarlo y producen un gas, este se aprovecha como combustible para cocinar”, dijo.

Aunque hay otros proyectos ecológicos, su giro es diferente, por lo que son los únicos en la entidad con este trabajo.

“A nivel país tenemos productos de mucha calidad en comparación con la competencia, contamos con una muy buena biotecnología, sin embargo competimos también con empresas muy grandes que tienen costos bajos pero su calidad deja mucho que desear, es donde estamos un poco castigados”, indicó.

Sobre el Premio Estatal de la Juventud otorgado por el gobierno del Estado de México, señaló que es un aliciente para intensificar el trabajo.

“El reconocimiento representa una gran satisfacción de saber que todo el trabajo se ha hecho a lo largo de los años ha dado frutos, y sobre todo nos indica que vamos por un buen camino, lo que representa algo bueno no solo para la sociedad sino el mismo ambiente”, concluyó Miguel Ángel Domínguez.

Con información de: El Sol de Toluca

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