Un análisis genético identifica microorganismos que potencian el compostaje de alperujo, concentrado que se obtiene en el proceso de producción del aceite de oliva

España. – Un equipo de investigación de la Estación Experimental del Zaidín (EEZ-CSIC) en colaboración con la Universidad de Granada y la Universidad del País Vasco han identificado las principales bacterias implicadas en la transformación del alperujo, candidatas para incluirse en futuros abonos orgánicos.

Mediante técnicas de análisis genético, identifican el tipo y las funciones de los microorganismos más beneficiosos para los cultivos. De este modo, los expertos producen una enmienda biológica “a la carta” que potencia el crecimiento y la salud de las plantas.

Los investigadores analizaron las bacterias en las tres fases de la degradación de la materia orgánica y determinaron que en la última, la etapa de maduración, se multiplican grupos de bacterias como Luteimonas o Planomicrobium. Éstas aumentan la humificación del compostaje, mejorando las propiedades fertilizantes del compost.

Además, poseen propiedades que promueven el crecimiento vegetal y mejoran la nutrición vegetal, la protección frente a patógenos y el rendimiento de los cultivos. “Al seleccionar los microorganismos más útiles, podemos desarrollar fertilizantes con unas características biológicas mejoradas. Éste es un método que nos permite optimizar el tratamiento de los residuos orgánicos y convertirlos en un recurso que ayude a los agricultores a incrementar la calidad de sus cultivos”, explica a la Fundación Descubre el investigador de la Estación Experimental del Zaidín Germán Tortosa.

Identificar los microoganismos

En el estudio titulado ‘Involvement of the metabolically active bacteria in the organic matter degradation during olive mill waste composting’ y publicado en Science of the Total Environment, los investigadores explican que estudiaron las funciones de las distintas bacterias en cada fase. Primero extrajeron su ARN, y con técnicas genéticas como la secuenciación masiva y qPCR, pudieron identificarlas una a una.

“Lo que hicimos fue distinguir de forma individual las bacterias. Así podíamos establecer sus funciones y seleccionar aquellas más beneficiosas para desarrollar el fertilizante en el futuro”, comenta Germán Tortosa.

Las bacterias presentes en el alperujo son las que degradan la materia orgánica y la transforman a lo largo de las tres fases del compostaje en un producto que sirve como abono o para mejorar las cualidades del suelo. Durante la primera, la mesófila, las bacterias se activan y empiezan a cambiar las propiedades químicas del residuo.

En la segunda, la termófila, se produce un proceso en el que se incrementa la temperatura del compostaje, se degrada la materia orgánica más resistente a la biodegradación y se eliminan los agentes patógenos como las malas hierbas o los parásitos. En la última, de maduración, desciende la temperatura y las bacterias presentes en el compostaje lo humifican.

Con información de: DICYT

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