Ana Isabel Rodríguez*

Más de la tercera parte de la producción de alimentos en el mundo y cerca del 90 por ciento de la flora silvestre dependen de la polinización de insectos. Sin embargo, en los últimos años, la disminución de la población de insectos polinizadores ha alcanzado niveles preocupantes. Plaguicidas químicos y sustancias como los neonicotinoides estarían reduciendo las poblaciones de abejas silvestres, de acuerdo con estudios realizados durante la última década en Reino Unido.

Según información generada por la Sociedad para el Registro de Abejas, Avispas y Hormigas (BWARS por sus siglas en inglés), casi todas las especies de abejas y abejorros silvestres han visto reducidas sus poblaciones desde que empezaron a usarse los neonicotinoides.

Los estudios, realizados por más de 500 entomólogos desde 1964, apuntan que los neonicotinoides son solo uno más de varios factores que están acabando con los polinizadores, tales como el uso excesivo de plaguicidas, el monocultivo floral o el cambio climático.

Pero, de alguna forma, los agricultores deben combatir a las plagas que afectan a los cultivos. Una solución sostenible para el control y prevención de plagas está en los insumos biorracionales, caracterizados por tener una toxicidad muy baja para los humanos, descomponerse en pocas horas después de ser aplicados o ser específicos para las plagas que se busca controlar.

Asimismo, son considerados ambientalmente benignos, ya que su efecto en la vida silvestre y el medio ambiente es menos perjudicial que el de los insecticidas convencionales. En esta edición, presentamos la experiencia de Grupo Ultraquimia en el desarrollo de insecticidas biorracionales.

Esta empresa familiar, 100 por ciento mexicana, comenzó operaciones desarrollando y comercializando agroquímicos. Sin embargo, algunos impactos negativos de estos en el entorno natural, llevó a la empresa a realizar un cambio radical en sus objetivos de negocio hacia la producción de insumos agrícolas con mayor proyección y beneficios para los productores, el medioambiente y la salud de los consumidores.

Entre las muchas cualidades de los insumos biorracionales creados por esta empresa, destaca que son de muy baja toxicidad hacia insectos benéficos, en especial para aquellos que contribuyen a la polinización y a la depredación de los insectos plaga.

Hacer las mismas cosas esperando resultados distintos no es una opción lógica; mucho menos en la agricultura. La vulnerabilidad de las abejas y otros polinizadores, es una terrible consecuencia de malas prácticas agrícolas y también un llamado urgente a proteger la delicada biodiversidad del planeta, de la que depende nuestra seguridad alimentaria.

*editorial@agroorganico.com.mx

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