La ONU recalca que un consumo y una producción responsables contribuyen a luchar contra el hambre y el cambio climático, evitando que se malgasten recursos naturales, humanos y financieros

Madrid. – Los llamamientos para evitar que la comida acabe en la basura, una forma de ahorrar recursos a las personas y al planeta, se suceden en el primer Día internacional de concienciación sobre la pérdida y el desperdicio de alimentos.

En 2019 la Asamblea General de Naciones Unidas designó el 29 de septiembre el día mundial para concienciar sobre este problema, que este año se celebra por primera vez bajo el título “Detén la pérdida y el desperdicio de alimentos. Por la gente. Por el planeta”.

Coincide con un momento en el que el mundo sufre el impacto de la pandemia del coronavirus, que llevó en algunos casos a compras compulsivas por parte de los consumidores y en otros, a la falta de mercados para ciertos productores y distribuidores por la menor demanda.

En ese contexto, la ONU destaca la necesidad de transformar y reequilibrar la forma en que se producen y consumen los alimentos.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), pactados por la comunidad internacional en 2015, recogen que para 2030 se deberá reducir a la mitad el desperdicio mundial de alimentos per cápita a nivel minorista y de consumo, y disminuir las pérdidas de alimentos a lo largo de las cadenas de producción y suministro.

La ONU recalca que un consumo y una producción responsables contribuyen a luchar contra el hambre y el cambio climático, evitando que se malgasten recursos naturales, humanos y financieros, y recortando las emisiones de gases de efecto invernadero.

Se calcula que el 38 % del consumo total de energía en el sistema alimentario mundial se utiliza para producir alimentos que se pierden o se desperdician.

Los países pueden mejorar hasta en un 25 % sus objetivos de reducción de emisiones, el equivalente a 12,5 gigatoneladas de dióxido de carbono cada año, actuando sobre las dietas y las pérdidas y el desperdicio de alimentos, según un estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) y organizaciones civiles como WWF.

Entre las recomendaciones, la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) pide a los gobiernos crear incentivos para reducir el despilfarro; al sector privado, que reduzca sus pérdidas y done los excedentes a bancos de alimentos; y a los consumidores, que guarden bien la comida en sus casas y pongan atención a la fecha de caducidad de los productos.

Con información de: Efeagro

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