Entre las condiciones el gobierno estadounidense pidiendo que se revise el 100% de las importaciones de tomate mexicano.

Redacción Agro Orgánico

México. – Con el objetivo de lograr un acuerdo que los libere de pagar arancel de 17.50%, impuesto desde el 7 de mayo pasado, productores mexicanos continúan en conversaciones con el gobierno estadounidense.

Como única alternativa para no perder el mercado estadounidense en cuanto a la exportación del fruto, los agricultores tendrán que acatar tres condiciones propuestas por el Departamento de Comercio estadounidense, condiciones que argumentan “son difíciles de cumplir”.

«Son tres de 30 cosas que ya están deteniendo la negociación para quitar los aranceles. No nos queda más que aceptarlas o que el Departamento (de Comercio de EU) las mejore. Casi estamos al límite, no hay mucho que podamos hacer: aceptarlas o perder la mitad del mercado”, comenta Salvador García Valdez, presidente del Consejo Agrícola de Baja California.

La primera condición trata de una revisión total de las importaciones de tomate mexicano y de todas sus variedades. Anteriormente, se realizaban una inspección aleatoria y únicamente al jitomate bola; ahora deberá ser para todos los tipos.

Se calcula que actualmente se revisa menos del 10% del volumen de exportación ingresado a EEUU, con esta nueva propuesta la revisión tendrá que ser del 100%. El gobierno estadounidense tendría que elevar el número de inspectores y el presupuesto para ello. “Sería imposible, pues en un año se hacen más de 80,000 viajes para cruzar el producto”, señala García Valdez.

A partir de esto, se restaría calidad y frescura a los productos, pues si antes una inspección duraba un par de horas, ahora podría elevarse a tres días. Por su parte, los productores mexicanos proponen que sean seis horas de espera en la frontera, de no llegar el inspector en ese lapso, puedan avanzar hacia EEUU.

La segunda condición se basa en un ajuste de precio en destino. Actualmente, los productores arreglan un precio mínimo para venderlo a sus clientes, el cual consta de 8.30 dólares por caja -de aproximadamente 12.5 kg—. Si envían 1,800 cajas con ese precio mínimo y el cliente decide no comprarle 800 porque vienen en mal estado, tienen derecho a no pagarlo y tirarlo.

Esto quiere decir que los productores deberán negociar un precio diferente al que actualmente venden el tomate, para ajustar la pérdida que podría ocasionar el que no se le pague en totalidad su producto. Sin embargo, en la negociación, el Departamento de Comercio exige que el cliente pague por todo el pedido, aunque no le sirva una parte, lo que provocaría que los clientes opten por no comprarle a los productores mexicanos.

Por último, la tercera condición consta de un aumento en el precio de los tomates orgánicos, el Departamento de Comercio pide que los productores mexicanos aumenten 60% el precio del tomate orgánico. Los agricultores proponen un incremento de hasta 35% ya que, de lo contrario, de nuevo serían los productores locales los que saldrían beneficiados. “Se nos va arriba de 14 dólares y nos sacaría del mercado”, agrega García.

Ante estas condiciones, los productores esperan una respuesta en la primera quincena de julio, mientras siguen buscando que el gobierno intensifique su ayuda para lograr mejores acuerdos. Cabe destacar que las contrapropuestas a cada uno de estos puntos fueron presentadas hace dos semanas, pero aún no ha habido respuesta por parte del Departamento del Comercio.

Con información de: https://expansion.mx/

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