Los tres prototipos de bioproductos desarrollados son una botella de jugo, un tarro cosmético y una crema facial hidratante

Aragón, España. –El proyecto europeo Citrus pack, financiado por el programa Life de la Comisión Europea y coordinado por el centro tecnológico aragonés Aitiip, cuyo objetivo era la valorización de los subproductos de los cítricos y el apoyo a la implementación de la economía circular, ha logrado desarrollar tres prototipos de bioproductos: una botella de jugo (biobotella), un tarro cosmético (biotarro) y una crema facial hidratante.

Estas alternativas sostenibles se han conseguido tras tres años de investigación y desarrollo, en el que se han involucrado varios centros tecnológicos, laboratorios y empresas de hasta cinco países distintos.

“La cáscara o la pulpa, entre otros residuos, suponen un tercio de las frutas que utilizan en el grupo murciano AMC para elaborar sus zumos. O lo que es lo mismo, esta empresa, que cuenta con una planta piloto para la revalorización de estos residuos, genera alrededor de 100.000 toneladas al año de residuos cítricos”, cuenta Carolina Peñalva, coordinadora del proyecto y responsable de Envase en Aitiip.

“Estos residuos se pueden vender para alimentación animal, pero la humedad de estos junto con los azúcares que contienen hacen que deban ser envasados y transportados en unas condiciones muy específicas para que no se echen a perder”, indica. “Por ese motivo, se buscó esta solución alternativa”.

Concretamente, el grupo murciano AMC “se encargó del proceso de extracción de compuestos naturales de los residuos, con el objetivo de obtener distintas sustancias, como fibras o aceites esenciales”, explican desde Aitiip.

“Nosotros nos encargamos del desarrollo de la biobotella; mientras que en el centro tecnológico esloveno Tecos crearon los tarros de cosmética. En ambos casos se consiguió que estos envases fuesen compostables industrialmente, es decir, que a determinadas temperaturas y condiciones de humedad se pueden convertir en compost”, anota Peñalva.

“Además, Olvetia,una empresa de cosméticos griega, logró desarrollar hasta cinco formulaciones distintas para elaborar cremas hidratantes, sérum para ojos y mascarillas faciales”, añade la coordinadora del proyecto. “Unos productos cosméticos que serían naturales y orgánicos”.

Asimismo, la francesa Plastipolis lideró la transferibilidad de los resultados. Mientras que la compañía belga OWS y el grupo Eroski sometieron a evaluación técnica y sociológica los productos finales, a través de tests de compostabilidad industrial de los materiales y de aprobación de consumidores. “Ahora, tras terminar el proyecto queda la fase final para conseguir que estos productos lleguen al mercado”, señala.

Con información de: El Heraldo de España

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