Los expertos analizan cuál es la mejor de cinco diferentes formas de acabar con los desperdicios de comida ante los límites de los vertederos.

EEUU. – Un análisis científico revela las posibilidades económicas de apostar por el aprovechamiento de los desperdicios orgánicos para diferentes mercados.

El compostaje es una de las alternativas para acabar con la sobrexplotación de los vertederos y lograr un planeta más sostenible.

Aproximadamente un 75 % de los desperdicios orgánicos terminan en los vertederos. Esto supone una gran cantidad de restos que podrían ser eliminados de hasta cinco maneras diferentes, según el primer estudio sobre los costos económicos de los residuos alimenticios en Estados Unidos.

Los expertos del laboratorio de energía renovable y eficiencia energética del Departamento de Energía de Estados Unidos se han preguntado qué se debería hacer con la comida que no se come. Después de analizar los posibles cauces se han encontrado con cinco posibilidades:

Arrojar los desperdicios a los vertederos. Es la menos recomendable porque atrae animales carroñeros que propagan enfermedades, además de suponer una mala elección ecológica.

Digestión anaeróbica. Se trata de utilizar microorganismos capaces de acabar con materiales biodegradables cuando se encuentran en situación de ausencia de oxígeno.

Compostaje. Se trata de una via ecológica cada vez más empleada que se aprovecha del proceso de descomposición de las materias orgánica en un proceso que finaliza con su utilización como abono.

Incineración. Esta técnica está en desuso por la gran cantidad de gases que libera al medio ambiente y por la energía necesaria.

Licuefacción hidrotermal. La materia orgánica húmeda se convierte en biocrudo.

Según los expertos, el equilibrio económico y ecológico debe descartar los vertederos y la licuefacción todavía está en un estado de investigación embrionario para desarrollarse a gran escala y lograr un biocombustible sostenible y provechoso económicamente.

Actualmente, los investigadores han probado con su estudio publicado en la revista científica Journal of Cleaner Production que el compostaje y los ‘digestores’ son más adecuados cuando se trata de operaciones a pequeña escala porque necesitan menos espacio e instalaciones para ser efectivos. En cambio, cuando se trata de grandes infraestructuras se pueden aprovechar los residuos orgánicos para producir energía, combustibles y otros productos.

Los beneficios económicos de aprovechar los desperdicios orgánicos

Por otra parte, los investigadores no se han olvidado de la cuestión económica. Según informe, las instalaciones para producir biogás serán más rentables y competitivas cuando dispongan de esas materias para su proceso, pero también cuando los impuestos sean más bajos o se cobren menos tasas a los vecinos para la utilización de estas instalaciones que ayudan a eliminar los restos orgánicos y reducen el problema creciente de la proliferación de vertederos no controlados.

En ese sentido, los factores que pueden incentivar al cambio en el empleo de los desechos orgánicos son los ecológicos (se rebajan los gases nocivos presentes en la atmósfera) y los económicos con subvenciones y ayudas monetarias par producir electricidad renovable.

En contra, se encuentran los precios de la energía y las tasas, pero se abre un mercado para producir energía eléctrica, biocombustibles y nutrientes para el cultivo que son atractivos para los emprendedores y para quienes apuestan por un mundo más sostenible.

Con información de: Men’s Health

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