Una canasta 100 por ciento orgánica


Son más caros, pero se han posicionado entre consumidores por los beneficios a la salud y medio ambiente

Una canasta 100 por ciento orgánica
Una canasta 100 por ciento orgánica

Guadalajara, Jal. (México). – José Llamas Zárate, de 26 años, decidió incluir alimentos orgánicos en su dieta desde hace cuatro años. Tomó esa decisión por recomendaciones de su jefa y para cuidar su salud.

“Compro huevos, soya, leche de coco y productos de limpieza. Todo lo compro orgánico porque así no dañas a tu persona y al medio ambiente. Además, son productos mucho más limpios y saludables para el cuerpo”.

José invierte cerca de 70 pesos diarios en este tipo de productos, pero considera que vale la pena pues en su cuerpo ha notado la disminución de la inflamación intestinal y se siente mucho mejor.

En los últimos años, las tiendas especializadas en la venta de productos orgánicos han registrado un crecimiento importante. Si bien no existe un directorio oficial, expertos en el tema estiman que en tan sólo dos décadas el número de establecimientos de este tipo pasó de apenas uno a casi 30 en la metrópoli. Y no sólo eso, todas las grandes cadenas comerciales de tiendas de autoservicio y algunas departamentales ofertan estos productos.

Por su parte, la red de Tianguis y Mercados Orgánicos de México señala que en el Estado existen al menos cuatro tianguis de este tipo, de los cuales tres están en la Zona Metropolitana de Guadalajara.

Los productos orgánicos son resultado de procesos agrícolas y ganaderos comprometidos con la salud y calidad de la vida de los consumidores y de los productores, pero también del cuidado del medio ambiente.

Deben estar certificados por algún organismo, por lo que en México el encargado es la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) a través del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).

En el caso de la agricultura, durante los procesos no se utilizan pesticidas o fertilizantes químicos. Además, están vetados los productos transgénicos u organismos genéticamente modificados (OGM), tanto vegetales como animales. Tampoco se permite el riego con aguas negras y la utilización de radiaciones (para matar microorganismos potencialmente peligrosos).

En cuanto a la ganadería, está restringido aplicar a los animales todo tipo de hormonas que aceleren su crecimiento, deben alimentarlos con comida sintética y darles antibióticos.

Mientras que los productos orgánicos de cuidado personal y para el hogar son aquellos elaborados con ingredientes orgánicos, no contienen derivados del petróleo y son biodegradables. Por ejemplo, toallas húmedas elaboradas con fibra de bambú o lociones sin vaselina como su base o libres de micas y parabenos.

Kenya Leyva, gerente comercial de Ecotienda, explica que los alimentos orgánicos dejan beneficios importantes para la salud al señalar que contienen más nutrientes que los productos nutricionales porque no son genéticamente modificados, no tienen pesticidas y no son “maquillados” para que se vean más atractivos para el consumidor.

Resalta la ausencia en productos de cuidado personal de sustancias como micas que equivalen a “plastificar la piel”.

“También está la parte del impacto al medio ambiente. En el caso de las frutas y verduras regulares, muchas de ellas provienen de monocultivos que en 10 años dejan la tierra árida o son alimentos modificados. Mientras que los orgánicos se tratan de cultivos diversos que no dañan la tierra”.

Con información de El Informador

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