En México entre el 10% y 13% de las ganancias termina en manos de los pequeños productores

Redacción Agro Orgánico

Texcoco, Estado de México. – Durante el 1er Encuentro de Universidades Latinoamericanas por el Comercio Justo, expertos manifestaron que en México entre el 10 y 13% de las ganancias generadas por la producción de agroalimentos termina quedando en manos de los pequeños productores, mientras que el resto, se queda en las grandes empresas.

Debido a esto, entre otros factores, se observa una tendencia creciente y hoy la industria agroalimentaria representa ventas globales por 9.8 millones de euros, donde participan alrededor de mil 70 organizaciones y 1.7 millones de agricultores.
En el foro internacional, realizado del 26-28 de noviembre en el Departamento de Agroecología de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh), participaron representantes de universidades de Brasil, Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, República Dominicana y México.

Dichos especialistas, refirieron la alternativa comercio justo (CJ), una forma de comercio promovida por varias organizaciones no gubernamentales, por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y por diversos movimientos sociales y políticos. 

Destacaron que este esquema no sólo incluye la rentabilidad económica sino también rentabilidades sociales y ambientales. 

Por ello, el Estado y las instituciones deben incentivarlo, por ejemplo, a través de compras públicas de productos, donde brinden preferencia a pequeños productores de CJ y pensar en mecanismos para compensar los beneficios ambientales que se generan alrededor cultivos como el café o la producción de miel.

La coordinadora de la Campaña Chapingo-Universidad Latinoamericana por el Comercio Justo, Laura Gómez Tovar, expuso que el Comercio Justo con sello de garantía -conocido como Fairtrade- representa escapar de los precios establecidos por las bolsas de valores que poco saben del trabajo del productor.

“Por ejemplo, si el café en el mercado mundial está alrededor de 100 dólares por quintal (100 libras), el precio Fairtrade es de 190 dólares -donde 140 corresponden al precio mínimo, 20 al premio social y 30 en caso de ser producto orgánico- “, destacó Gómez Tovar.

Asimismo, durante el conversatorio “Hablemos de Comercio Justo: inicios, desarrollo y futuro”, el fundador del movimiento CJ con sello de garantía, Frans VanderHoff, manifestó que hoy en el mundo “es urgente y necesario el comercio justo”.

Refirió que con organización y calidad de los productos los pequeños productores pueden hacer competencia a las grandes compañías y mejorar su calidad de vida.

“Nuestra propuesta es forma parte del comercio que incluye solidaridad, fraternidad y ser responsable con el medio ambiente”, afirmó.

Por su parte, Miguel Ángel Munguía, presidente del consejo directivo de la Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de Pequeños Productores y Trabajadores de Comercio Justo (CLAC), expresó que esta forma de comercio ha crecido a lo largo de los años y es un proceso que empezó con organizaciones de pequeños productores.

“Es una relación más justa y ética, ya que implica combate a la pobreza mejoría de condiciones de vida, acceso a servicios básicos como educación, salud y vivienda”, subrayó.

Los participantes destacaron que un aspecto fundamental en este sistema es que reconoce el valor de las organizaciones sociales, cuida que no haya mano de obra infantil ni uso de plaguicidas muy peligrosos y considera otras normas ambientales y sociales.

Retos

El director de la Coordinadora Mexicana de Pequeños Productores del Comercio Justo, Luis Martínez Villanueva, consideró que uno de los principales retos es la intrusión de las transnacionales dentro del movimiento, porque el sistema no está preparado para controlarlas.

“No estamos diciendo que no estén, sino cómo están; debe haber una transformación real de los conceptos que estas manejan”, explicó.

Dentro de otros aspectos fundamentales, está el cuidar que se transmitan los beneficios económicos a los pequeños productores y que no se quede en grandes empresas, exportadores, importadores, procesadores y supermercados.

Por otra parte, Frans VanderHoff, señaló que “las grandes empresas debería sacarlas del registro de Fairtrade, no deben de estar, pero están; hay desconfianza en las organizaciones de que no son capaces de hacer todos los procesos: de acopio, procesamiento, dar valor agregado y exportación; pero sí lo hemos hecho”.

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