Décadas de violencia y conflicto armado han creado importantes obstáculos para el desarrollo y la paz en Colombia. Para animar al sector privado a volver a las zonas más afectadas, la ONU financia un innovador proyecto que apoya a las empresas locales y ofrece oportunidades de trabajo muy necesarias.

Colombia. – Para Mélida Montero, el café es más que una bebida. Es una forma de vida. «Siempre he cultivado café; mis padres y abuelos siempre cultivaron café. He criado a mis hijos con café. El café está en mis raíces; es lo que me ha tocado en la vida».

Montero vive en El Tambo, estado del Cauca, una región colombiana que se vio especialmente afectada por el conflicto, hasta la firma del Acuerdo de Paz de agosto de 2016. Antes de eso, las comunidades locales, sobre todo las mujeres, luchaban por crear fuentes de ingresos estables para sus hogares.

La reconstrucción de las economías de estas regiones fue una parte clave de ese Acuerdo, y el Fondo para la Consolidación de la Paz, el instrumento financiero de la ONU para mantener la paz en países en riesgo o afectados por conflictos violentos, financió una iniciativa innovadora y única.

La tenacidad de las «50 Amigas”

Cincuenta mujeres, todas ellas cabezas de familia y productoras de café en El Tambo, han recibido formación para iniciar su negocio y promover su café internacionalmente.

Gracias a sus nuevos conocimientos sobre marketing y producción de café orgánico, estas cafeteras han creado su propia marca de grano tostado orgánico, ’50 Amigas – Colectivo Valiente’, que incorpora la rica historia de las montañas del Cauca y la tenacidad de sus mujeres. La producción de café a pequeña escala les ha ayudado a mejorar considerablemente sus ingresos.

«He podido darles todo a mis hijos gracias al café. No somos ricos, pero siempre tenemos comida. Y puedo apoyar a otros miembros de la familia cuando lo necesitan», dice Montero, que se alegra de ser parte de las 50 Amigas.

«Cuidamos el planeta y nuestra propia tierra. Eso me hace sentir muy orgullosa», dice Argenis Rosas, otra miembro del colectivo. «Yo también enseño a mis hijos a cuidar el medio ambiente. Me gusta lo que hago. Estamos trabajando en el uso de energía solar en la granja, y hacemos compost».

Con el uso de una plataforma en línea, todo el proceso de producción de café es 100% trazable y transparente. La aplicación también les ayuda a conectar con el mercado estadounidense y, eventualmente, con otros países.

«Estas 50 amigas somos luchadoras. No nos rendimos. La ONU me está ayudando a cumplir mis sueños. Gracias por creer en nosotras», dice Rosas.

Con información de: ONU Noticias

Previous Entra en vigor verificación de la NOM 222 para importaciones de leche en polvo
Next EU autoriza formalmente la entrada de aguacate de Jalisco

No Comment

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *