Según cifras del sector, se estima que hay unas 199.664 hectáreas cultivadas con café, que cubren el 7% del territorio nacional

El Salvador. – El sueño de Rosario Elizabeth Ramos, una pequeña caficultora salvadoreña, es que más pronto que tarde su cosecha sea cultivada agroecológicamente, y con ello alcanzaría dos anhelos en uno: obtener mejores precios por su grano y ayudar al ambiente del entorno.

“A eso le apuntamos, a que nuestro café sea cultivado sin agroquímicos, que sea orgánico,y así obtendríamos mejores precios y también ayudaríamos al planeta”, dice Ramos, que tiene su cafetal en el municipio de Candelaria de la Frontera, en el occidental departamento de Santa Ana, en El Salvador.

Con el apoyo de la oficina de la FAO en El Salvador y el financiamiento de la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo, unos 200 caficultores familiares de diferentes lugares del país, como Ramos, se han embarcado en un esfuerzo por reconvertir sus procesos de producción y volverlos amigables con el ambiente. De ese modo mejoran la calidad y sus ingresos.

De ese total de cafetaleros, el 35% son mujeres. Los pequeños productores como Ramos quieren producir café de una forma sostenible, usando fertilizantes y pesticidas agroecológicos que ellos mismos pueden elaborar con materiales orgánicos existentes en sus fincas.

Y no solo eso.Una vez obtenido un grano cosechado ecológicamente, quieren iniciar los demás procesos de la cadena con métodos que aseguran un producto final de alta calidad, un café gourmet. El precio de ese grano se triplicaría o cuadriplicaría con respecto a los 60 o 70 dólares por quintal (46 kilógramos) que han recibido en cosechas recientes, en un contexto de bajos precios internacionales.

Desde que el café fue introducido en el país en el siglo XIX, los terratenientes de la época pronto se esforzaron por hacer de este cultivo el más importante para la economía del país, y lo lograron, con una producción en su mayoría de la especie arábica.

Este pequeño país centroamericano llegó a ser el quinto productor mundial con unos 5 millones de quintales, alcanzados en la década de los 80, pero en la temporada 2018/19 no se logró alcanzar el millón de quintales uva oro, explica la FAO (Organizaciónde Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura). La roya y los bajos precios internacionales han mantenido preocupados a los productores salvadoreños.

Por eso Ramos ya ha iniciado ese proceso de reconversión en tres de las cinco manzanas de extensión que tiene su finca, en un intento por mejorar la calidad y obtener mejores ingresos.

“Tengo tres añosde estar haciendo esas buenas prácticas de poner foliares y fertilizantes orgánicos para eliminar los químicos”, dijo Ramos a IPS, durante un taller de capacitación promovido por la FAO, a mediados de marzo, en San Salvador, en el que participó también el resto de productores que son el núcleo principal de la iniciativa. Y ella está a punto de ver los resultados de ese esfuerzo.

Con información de: IPS Noticias

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