Escándalo del Fipronil: ¿Por qué tenemos que seguir usando esas sustancias tóxicas?


La reciente retirada del mercado europeo de millones de huevos contaminados con el insecticida prohibido Fipronil debería hacer reflexionar a la UE sobre la necesidad de un modelo distinto de agricultura más ecológica

*Martin Dermine

Escándalo del Fipronil: ¿Por qué tenemos que seguir usando esas sustancias tóxicas?
Escándalo del Fipronil: ¿Por qué tenemos que seguir usando esas sustancias tóxicas?

La reciente retirada del mercado europeo de millones de huevos contaminados con el insecticida prohibido Fipronil en Países Bajos y Bélgica, debería hacer reflexionar a la Unión Europea (UE) sobre la necesidad de un modelo distinto de agricultura más «ecológica» en Europa, según asegura en una tribuna para EURACTIV, socio de EFE, Martin Dermine, coordinador de la plataforma «Pesticide Action Network» (PAN).

Dermine, quien es además veterinario y apicultor, reflexiona sobre el uso de sustancias tóxicas para el ser humano en la agricultura europea, y apunta a la necesidad de una agricultura más orientada al consumidor “y menos al mercado”.
Este no ha sido el primer escándalo vinculado con el Fipronil. El insecticida se hizo “famoso”, junto con las no menos “famosas” neonicotinoides (insecticidas que, básicamente, actúan sobre el sistema nervioso central de los insectos) porque fue responsable de la muerte de millones de abejas en toda Europa. El Fipronil es muy tóxico para los insectos; y eso lo ha hecho muy eficaz y “popular”.

Por todo ello, fue utilizado en años pasados de forma masiva en cultivos, dado que con dosis muy bajas aplicadas a las semillas, antes de la siembra, se protegía a las plantas contra plagas de los cultivos, y al mismo tiempo intoxicaba a las abejas que recogían el néctar y el polen en esos campos de cultivo.

Afortunadamente, después de varios años de muertes masivas de colonias de abejas, la Comisión Europea restringió fuertemente el uso del Fipronil en 2013 y este año, (la multinacional química) BASF decidió no solicitar una nueva renovación de la autorización de la UE para los pocos usos restantes permitidos del producto.

¿Un producto químico sintético menos en nuestros alimentos? En realidad no. Este mes (septiembre de 2017), estamos asistiendo a una repetición de los escándalos del Fipronil de los años 90 y 2000. Pero esta vez no está relacionado con las abejas, sino con la salud humana y el fraude. La población europea ha estado comiendo durante meses (en algunos casos elevadas) dosis de un pesticida prohibido (en la cadena alimentaria) debido a un modelo de agricultura europea que, de manera engañosa se presenta a la población como seguro y barato.

Los europeos comen sustancias tóxicas a diario en frutas y hortalizas

Esta crisis demuestra que nuestro modelo de agricultura no está exento de peligros. Cada día, la población europea consume restos de pesticidas en su comida, sobre todo a través de las frutas y hortalizas que ingieren, pero también en los huevos (tal como nos hemos enterado este verano) o en la leche (se solía alimentar a las vacas con maíz tratado con Fipronil, y su leche contiene restos de Fipronil). Además, aparte de contaminarse con pesticidas, la calidad de los alimentos que produce la agricultura convencional es más baja de la que se genera con una agricultura más “ecológica”: tiene menos vitaminas, menos antioxidantes y menor nivel de micronutrientes.

La agencia federal de sanidad de Bélgica se ha defendido porque no se han encontrado restos de Fipronil en los controles rutinarios de huevos, ya que no es una sustancia permitida. Solo se hacen controles de las sustancias autorizadas, aseguran. Controlar todas las sustancias existentes tendría un coste enorme e insostenible. Es muy probable que las contaminaciones con substancias no autorizadas se produzcan de manera regular en Europa, y por ello ¡es imposible asegurar que la agricultura intensiva con substancias químicas sea segura!

Esta nueva crisis debería ser otro argumento más para enterrar un modelo de agricultura que es insostenible, contaminante y peligrosa. Pero lo que resulta llamativo es que la pregunta que escuchamos hoy es: ¿Dónde fallaron los controles y la comunicación?, en lugar de: ¿Para qué necesitamos esas substancias tóxicas para producir nuestros alimentos?”.

*Martin Dermine es coordinador de la plataforma “Pesticide Action Network” (PAN)

Con información de Efe Verde

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