La nueva visión en la agricultura es entender a las plantas y comprender que ellas tienen los elementos propios para defenderse

Peto, Yucatán (México).— En el marco del Primer Congreso de Agricultura Sustentable y Protegida realizado la semana pasada en la Universidad Tecnológica del Mayab, el maestro en Ciencias Víctor Eduardo Casanova Villarreal, investigador del Instituto Tecnológico de la Zona Maya de Chetumal, impartió una conferencia sobre neurobiología, “un tema poco conocido en el ámbito agrícola que sin embargo representa una oportunidad para que los productores comprendan los cultivos a fin de obtener mejores resultados”.

El especialista señaló que hablar de neurobiología es hablar de la inteligencia de las plantas. “Los avances científicos han demostrado que las plantas son más inteligentes de lo que se creía y toman decisiones para su sobrevivencia”.

Agregó que estos estudios dan pie a un nuevo manejo en las plantas, y dándoles los cuidados adecuados permite que éstas se protejan de enfermedades y plagas.

“Por eso es cuestión de entenderlas y trabajar con ellas”, puntualizó.

Casanova Villarreal comentó que se ha descubierto que las plantas son más inteligentes de lo que se pensaba, incluso sienten, por eso cuando se le aplica algo que no debe producen toxinas para autoprotegerse, y eso a su vez produce daño a quien las consume.

“Con adecuados nutrientes y en un ambiente óptimo, con seguridad las plantas van a rendir al máximo, por eso la nueva visión en la agricultura es entender a las plantas y comprender que ellas tienen los elementos propios para defenderse.

Contra los químicos

En este sentido, prosiguió el docente, lamentablemente los productores han abusado mucho de los químicos, que, lejos de ayudar a la plantas, terminan por debilitarlas, porque pierden las defensas naturales y esto propicia que sufran estrés y no logren frutos de calidad.

El especialista señaló que las plantas son tan inteligentes que buscan aliados naturales para protegerse, pues cuando son atacadas por una plaga producen una sustancia aromática que atrae al depredador natural de esos insectos.

“Tal como ocurre con los seres humanos, las plantas también tienen autodefensas naturales y aplicarles agroquímicos, lejos de ayudarlas, perjudica la producción, porque, aunque se vean frutos grandes y bonitos, en realidad no contienen nutrientes; al contrario, están llenos de toxinas que terminan afectando a los humanos”.

Casanova Villarreal aseguró que la clave está en regresar a la agricultura orgánica, partiendo de los saberes comunitarios implementados por los campesinos que han trabajado de manera natural las milpas, incluso considerando los ciclos lunares, pero aprovechando también las investigaciones científicas, lo que garantizara mayor éxito en la actividad agrícola.

Con información del Diario de Yucatán

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