El organismo de la ONU realizó un simposio mundial para impulsar esfuerzos enfocados a reducir el agotamiento de los suelos

Redacción Agro Orgánico

Roma, Italia. – “Las consecuencias negativas de la erosión del suelo son cada vez más evidentes y la necesidad de trabajar conjuntamente es cada vez más urgente”. Con estas palabras, María Helena Semedo, Directora General Adjunta de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés), abrió el debate en la inauguración de un simposio realizado del 15 al 18 de mayo sobre un tema que aqueja en cuanto el sector agropecuario se trata. 

Dicho congreso, contó con más de 20 sesiones y más de 100 presentaciones, los oradores incluyeron científicos, expertos académicos, agricultores, funcionarios gubernamentales e incluso un astronauta que describió la erosión del suelo desde el espacio.

Factores como el viento, la lluvia, técnicas de agricultura industrial y el cambio climático en sí, aceleran la erosión del suelo. La FAO asegura que se puede moderar este fenómeno antes de que el mundo se enfrente a una pérdida catastrófica en agricultura y funciones críticas de los ecosistemas. 

“A través de la educación, promoción y acciones concretas sobre el terreno son la mejor manera de mantener lo suelos y ayudar a alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible”, manifestó Maria Helena Semedo. 

Según datos presentados en el simposio, se estima que hoy en día una superficie equivalente a un campo de fútbol de tierra se erosiona cada cinco segundos. Si dichas condiciones se mantienen, se cree que la Tierra podría degradar a más del 90% de todos los suelos para 2050.

Cabe mencionar que la erosión, respecto a las pérdidas agrícolas, provoca el rendimiento en los cultivos disminuya hasta en un 50%, dado que las partículas de carbono orgánico son las más vulnerables a ser arrastradas reduciendo el potencial del suelo para ayudar a mitigar y adaptarse a el actual cambio climático.

Uno de los principales retos y soluciones que se presentaron en el simposio fue el de generar una medida de control de la erosión. Dicha medida se basa en la creación de cubiertas vegetales, como lo son: arbustos, árboles, pastos resistentes, cultivos de cobertura y rastrojos (restos de tallos y hojas que quedan en el terreno tras cortar un cultivo); reduciendo la erosión eólica en más del 80 por ciento y también mejorar la capacidad de absorción de agua, mitigando la compactación del suelo e impidiendo la creación de arroyos que impiden el trabajo agrícola.

Con respecto a los resultados que se obtuvieron en el simposio destacan: la identificación de los “puntos críticos globales”, una base de datos sobre las mejores prácticas de control de la erosión y un mayor consenso sobre cómo realizar análisis de coste-beneficio de las posibles intervenciones para prevenir, remediar y mitigar la erosión del suelo.

Con información de la FAO

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