La incorporación de compuestos bioactivos derivados de plantas en películas fabricadas con polímeros de origen biológico y su aplicación en el envasado de alimentos, son una alternativa sostenible a los materiales de embalaje convencionales basados en productos petroquímicos.

Por Beatriz Riverón*

El plástico, generalmente derivado de fuentes no renovables, se encuentra entre los materiales más utilizados en el envasado de alimentos; a pesar de sus propiedades de barrera, los envases de plástico tienen una tasa de reciclaje muy por debajo del ideal y su acumulación en el medio ambiente genera serios problemas ambientales.

Una de las soluciones planteadas para minimizar este impacto es el desarrollo de materiales de envasado de alimentos elaborados a partir de polímeros de fuentes renovables que, además de ser biodegradables, en algunos casos, también pueden ser comestibles.

Se han analizado diferentes biopolímeros de origen agrícola renovable como gelatina, proteína de suero, almidón, quitosano, alginato y pectina, entre otros, para el desarrollo de películas biodegradables. Además, estas películas pueden servir como vehículos para el transporte de compuestos bioactivos, extendiendo su aplicabilidad como películas bioactivas, comestibles, compostables y biodegradables.

Las películas de biopolímeros incorporadas con compuestos bioactivos derivados de plantas se han convertido en un área interesante de investigación. La interacción entre biopolímeros respetuosos con el medio ambiente y compuestos bioactivos mejora la funcionalidad.

Además de interferir con las propiedades térmicas, mecánicas y de barrera de las películas, dependiendo de las propiedades de los compuestos bioactivos, se atribuyen nuevas características a las películas, como propiedades antimicrobianas y antioxidantes, color y sabores innovadores.

En la industria alimentaria, una preocupación creciente es el uso de material de envasado adecuado (es decir, recubrimientos y películas biodegradables) con características térmicas, mecánicas y de barrera mejoradas para evitar la contaminación y la pérdida de alimentos.

Los recursos de polímeros de base biológica se pueden utilizar para el desarrollo de bioplásticos biodegradables. Para lograr este objetivo, los biopolímeros deben ser económicos, renovables y abundantemente disponibles.

Los materiales de envasado bioplásticos basados en biomasa renovable podrían utilizarse como alternativa sostenible a los materiales plásticos de origen petroquímico.

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